La Encrucijada del Liderazgo Global: ¿Estados Unidos Renuncia o Reinventa su Papel?

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Durante décadas, el orden global ha sido moldeado por la hegemonía estadounidense. Pero hoy, ese liderazgo parece estar en jaque. La administración Trump y el movimiento que lo respalda han puesto en duda el compromiso de Estados Unidos con el sistema internacional que ayudó a construir.

¿Es esto solo un paréntesis o una tendencia irreversible? La pregunta clave no es si un presidente demócrata como Biden puede reconstruir el liderazgo global, sino si el mundo confiará de nuevo en una superpotencia cuya brújula estratégica cambia cada cuatro años.

El Costo del Liderazgo Global

Sorprendentemente, mantener el orden liberal internacional le cuesta a Estados Unidos mucho menos de lo que se podría pensar. Mientras su presupuesto militar ronda los $800,000 millones anuales, su contribución a la ONU y la ayuda internacional apenas supera el 1.5% del gasto federal.

Es cierto que, en términos acumulados de dos décadas, el saldo de la participación estadounidense en el FMI es negativo: $5,200 millones. Pero incluso eso es menor que el gasto militar del Pentágono en un solo día.

Entonces, ¿por qué ese creciente desprecio por el orden global? La gran ilusión de la derecha nacionalista es que se puede desmantelar el andamiaje internacional sin que colapse el edificio, que el sistema puede sostenerse solo. Pero la realidad es que el mundo no es naturalmente estable ni espontáneamente pacífico. Lo que impide la anarquía son las estructuras artificiales construidas con persistencia, recursos y liderazgo. Y ese liderazgo ha tenido, hasta ahora, una dirección postal: Washington, D.C.

¿Abdicación o Reinvención del Liderazgo?

Renunciar a ese papel no reduce costos, sino que aumenta riesgos. El precio del orden no es lo que se paga por sostenerlo, sino lo que se paga cuando desaparece. Pero, ¿y si esto fuera solo un paréntesis? ¿Y si, una vez terminado el espectáculo, Estados Unidos volviera a sus viejos hábitos de liderazgo, sus compromisos estratégicos, su afán por moldear el orden internacional a su imagen y semejanza?

La esperanza de que Trump sea una anomalía y no una tendencia irreversible es compartida por líderes europeos, tecnócratas en Washington y toda una generación de globalistas que aún ven en Estados Unidos no solo un país, sino una idea. Sin embargo, la duda persiste: ¿podrá Washington recuperar la confianza global después de haber puesto en duda su propio compromiso con el orden liberal?

Señales Mixtas en el Comercio Mundial

Mientras tanto, el comercio global sigue su curso, con señales mixtas. Según el DHL Trade Atlas 2025, se espera que el comercio mundial crezca a un ritmo del 3.1% anual entre 2024 y 2029, con incertidumbre récord por posibles guerras comerciales. Además, el “desacople” de China es más aparente que real, y las economías emergentes siguen ganando protagonismo.

Estos datos contradicen las narrativas sobre la desglobalización y nos invitan a pensar estratégicamente el comercio como una dimensión estructural de la política internacional. Pero la pregunta sigue en pie: ¿Estados Unidos liderará ese orden o se retirará a su propio desencanto?

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