Amalia Granata, la conocida diputada santafesina, reveló recientemente en un programa de televisión un tema muy personal de su familia: la situación que enfrenta con su hijo Roque, de 8 años, quien ha sido diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y dislexia.
Granata, quien sabe de primera mano los desafíos que enfrentan los niños con estas condiciones, compartió su experiencia como madre de un hijo con necesidades especiales. Explicó que, hace dos años, cuando Roque pasó de preescolar a primer grado, saltó el tema de la dislexia y luego avanzaron hacia el diagnóstico de TDAH.
“Roque en preescolar era muy revoltoso, no se quedaba quieto, pero cuando pasó a primer grado, saltó el tema de la dislexia primero y avanzamos…”
Enfrentando los Prejuicios y Buscando Soluciones
Granata reveló que, en un principio, las maestras del colegio de Roque comenzaron a quejarse de su comportamiento, lo que llevó a la directora a contactarla. Lejos de amargarse por las quejas de los otros padres, Granata se enfocó en encontrar una solución para su hijo.
“A mí los otros padres me importan nada porque si van al colegio a quejarse de un niño, necesitan terapia. Son adultos”.
Con la ayuda de una neuróloga y una psicóloga, lograron llegar al diagnóstico de TDAH y dislexia de Roque. Granata explicó que, en el pasado, estos niños eran vistos como “burros o vagos”, pero ahora, gracias a Dios, se sabe que tienen otros tiempos de aprendizaje.
Tratamiento y Apoyo Constante
Según Granata, el tratamiento de Roque será de por vida, ya que el TDAH es una condición crónica. Ella y su esposo se han comprometido a brindarle a su hijo todo el apoyo y la atención que necesita para superar los desafíos que enfrentan.
“Hoy estamos con un tratamiento que va a ser de por vida porque el TDAH es para toda la vida”.
La diputada resaltó la importancia de hablar abiertamente sobre estas condiciones, ya que muchas familias aún enfrentan estigmas y falta de comprensión. Su objetivo es crear conciencia y brindar esperanza a otros padres que se encuentran en una situación similar.
La historia de Amalia Granata y su hijo Roque es un ejemplo de cómo el amor, la perseverancia y el apoyo de la familia pueden hacer una diferencia significativa en la vida de un niño con necesidades especiales.