Rubén Torrente, el padre de la actriz Flor Torrente y primer esposo de Araceli González, falleció inesperadamente a los 62 años mientras jugaba al fútbol. Su viuda, Natalia, ha compartido un desgarrador y conmovedor mensaje en sus redes sociales, expresando el profundo dolor que atraviesa tras la partida de su gran amor.
En su publicación, Natalia subió tres fotografías de la tumba de Rubén, acompañadas de sentidas palabras que reflejan su lucha por mantener los pies en la tierra y entender la vida en medio de esta difícil situación. ¡Jamás imaginé un golpe tan duro que me saque del esquema!
, expresó la viuda, revelando cómo este trágico evento ha trastocado por completo su mundo.
Reconstruyendo su Vida
Natalia recuerda cómo solía vivir de manera “automática”, enfocada en el bienestar y la seguridad de su familia, su trabajo y su propia estabilidad emocional. Sin embargo, ahora se enfrenta a una realidad muy diferente, donde la incertidumbre y el dolor se han convertido en sus compañeros diarios.
Hoy siento que ese esquema se amplía que mis miedos ya no tienen estructura que el mayor miedo ya lo viví, que la incertidumbre me despierta cada mañana, que ya no planeo un mañana, un pasado y mucho menos un futuro
, confiesa Natalia, revelando cómo ha tenido que replantearse su forma de ver la vida.
Encontrando Fortaleza en su Hijo
A pesar de este profundo dolor, Natalia encuentra consuelo y motivación en su hijo Vicente, a quien se ha propuesto guiar y ayudar a ordenar su vida hasta que sea adulto. ¡Te amo Hijo! Y estamos juntos para siempre
, expresa con determinación, demostrando que su amor por su hijo es lo que le da fuerzas para seguir adelante.
La partida de Rubén Torrente ha dejado una huella indeleble en la vida de su familia, pero a través de las palabras de su viuda, podemos vislumbrar cómo, a pesar de la adversidad, ella se esfuerza por reconstruir su vida y encontrar la calma necesaria para acompañar a su hijo en este difícil momento.