La Historia Oficial, la primera película argentina en ganar un Premio de la Academia, cumple 40 años desde su estreno. Más allá de ser una obra maestra del cine, esta cinta se convirtió en un hito que desafió la ‘teoría de los dos demonios’ y nos obligó a enfrentar nuestra propia complicidad durante los años de la última dictadura militar.
La película sigue a Alicia, una profesora de historia que vive una cómoda vida burguesa junto a su esposo Roberto, un ejecutivo vinculado al régimen. Pero cuando una amiga regresa del exilio, Alicia comienza a sospechar que su hija adoptiva podría ser una hija de desaparecidos. El viaje de Alicia hacia la verdad se convierte en una alegoría de la sociedad argentina que, como ella, ‘no sabía’ lo que estaba ocurriendo.
Según el historiador Maximiliano Ekerman, La Historia Oficial no se limitó a construir una mirada victimizante, sino que denunció la responsabilidad de sectores empresariales, la Iglesia y la ‘gente común’ en la represión. Lejos de ofrecer respuestas simplistas, la película buscó interpelar el rol de la sociedad durante esos años.
Detrás de Cámaras: El Proceso de Creación
El guión de La Historia Oficial fue el resultado de un intenso trabajo de investigación y colaboración entre la guionista Aída Bortnik y el director Luis Puenzo. Bortnik recibía informes periódicos del periodista Francisco Juárez, quien recopilaba información sobre la represión estatal y el trabajo de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo.
Aunque Bortnik y Puenzo se mantuvieron en contacto con Abuelas de Plaza de Mayo, acordaron no mostrarles el guión hasta tener la versión final. Su objetivo no era hacer una película ejemplar sobre estos organismos, sino interpelar a la sociedad argentina.
Las condiciones de rodaje fueron extremas, con amenazas a los protagonistas, el director y la guionista. Incluso la familia de la niña que interpretó a Gaby, la hija adoptiva, recibió amenazas. El estreno, inicialmente previsto para fines de 1984, fue postergado por los productores, quienes consideraban que había una “temprana, ingrata pero explicable saturación de temas graves” en el cine de la época.
El Impacto y la Trascendencia
Cuando finalmente se estrenó en abril de 1985, La Historia Oficial ya contaba con un enorme reconocimiento internacional. Ganó premios en festivales como Cannes, Cartagena, Toronto y Chicago, y recibió el Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera antes de obtener el Oscar a Mejor Película en Lengua No Inglesa.
Más allá de los premios, la película tuvo un impacto profundo en la sociedad argentina. Su estreno coincidió con la publicación del Nunca Más y el inicio del Juicio a las Juntas, lo que transformó las condiciones de recepción. La Historia Oficial se convirtió en un amplificador de la denuncia, llevando los crímenes de la dictadura a la escena internacional.
Sin embargo, como señala la investigadora Marcela Visconti, la película también tensionó “lo pensable de una época”, evitando caer en la simplista ‘teoría de los dos demonios’. Su proceso de creación, reflejado en el archivo de Bortnik, muestra la voluntad de incluir a los movimientos de derechos humanos y las responsabilidades civiles, desafiando la narrativa hegemónica de la transición democrática.
Hoy, cuando se cumplen 49 años del inicio de la última dictadura militar, La Historia Oficial sigue siendo un referente ineludible en la construcción de la memoria colectiva. Sus ecos resuenan en los debates actuales sobre el pasado y el futuro de la Argentina, recordándonos que la historia no es lineal y que las coordenadas del pasado siguen en disputa.